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Ser titular de cátedra en la Universidad de Buenos Aires es un privilegio; ver a uno, también. Es conocida por todos la situación de la carrera de Abogacía, donde el profesor titular nunca asiste al curso o sólo lo hace muy esporádicamente. Pero en este artículo no nos queremos ocupar de la carrera más numerosa de la Facultad de Derecho de la UBA, sino de la segunda más concurrida: Traductorado Público.

 

Históricamente, el profesor titular de Lengua o Traducción siempre se hizo cargo del curso que, precisamente, tenía a su cargo. En los últimos años, hemos podido notar que la situación está cambiando para mal y se acerca más a lo que sucede en Abogacía.

 

Ir a clases es una cuestión de ética, de cumplir con los deberes inherentes a la función de profesor. ¿O acaso el profesor es nombrado y recibe un sueldo para invertir su tiempo en otro trabajo, en acumular cargos por doquier, en jugar al tenis o en hacer footing con su entrenador personal en horario de clases? El profesor titular termina siendo un fantasma, un nombre que está pero no está, un ente. Dicha imagen perjudica la de aquellos profesores que cumplen con sus funciones como corresponde y van a clases.

 

Los alumnos tenemos el derecho de aprender y de ir a clases, pero los profesores, no. Ellos tienen la obligación de asistir a la Facultad y dar las clases por las que reciben un sueldo. Una práctica común para evadir esta responsabilidad es delegar la función del profesor en ayudantes, que en muchos casos “le ponen onda” (en otros, no), pero sin embargo no alcanza. No alcanza ni corresponde. La actividad de los ayudantes debe estar siempre supervisada por el profesor titular o el profesor adjunto. Si no, que nombren profesores a los ayudantes. Si, al fin y al cabo, los que van a trabajar y justificar el sueldo que pagamos todos son los ayudantes, que sean ellos los que reciban el sueldo. Es un absurdo.

 

Esperamos que los profesores que no cumplen con sus obligaciones lo hagan cuanto antes, o, si no, que dejen el espacio a profesores capacitados que sí tienen tiempo para “perder” dando clases.

 

--TRADUBA

Artículo publicado el lunes 06/10/08.