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A veces, daría la impresión de que el famoso disenso necesario en todo Estado de Derecho no tiene cabida en la Carrera de Traductor Público de la UBA. En otras palabras, parecería que hablar y quejarse no está permitido en la Facultad ¿Será que esas palabras no existen en los diccionarios que consultan los traductores?
Más de una vez nos ha tocado presenciar conversaciones entre estudiantes en las cuales muchos se quejaban de los profesores, de la modalidad de las clases, de las cosas que no funcionan en la Carrera o en la cátedra. Sin embargo, cuando les hemos preguntado a esas personas por qué no se quejaban de manera formal, o le hacían saber a los profesores las cosas con las cuales no estaban de acuerdo, etc., hemos recibido respuestas como éstas: “¿mirá si por alzar mi voz no me recibo?”; “de última veré si hago algo después de recibido/a, antes, ni loco/a”; “ya sé que está todo mal pero, ¿yo qué puedo hacer?”
Creemos que los estudiantes debemos tomar consciencia de que si nosotros no nos ocupamos de cambiar las cosas, nadie va a hacerlo en nuestro lugar. Es increíble que exista tanto miedo a hablar, a participar, como si viviéramos en una dictadura militar. Es hora de que los estudiantes empecemos a involucrarnos activamente en el proceso de cambio, para que el cambio llegue de una vez por todas. Ese es, precisamente, uno de los valores más importantes de este sitio; porque aquí podemos tratar abiertamente todos los “temas intocables” de nuestra Carrera.
Estamos convencidos de que quejarse y esperar a que los profesores y las autoridades de la Facultad resuelvan todos los problemas es una postura demasiado cómoda. Parte del problema es nuestra propia inacción. Aprovechemos entonces esta herramienta y comencemos de una vez por todas a hablar, sin miedo, e intentar cambiar nuestra realidad.
--TRADUBA
Artículo publicado el sábado 26/09/09.